Hábitos para tener buena salud intestinal

“La salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago“.—
Miguel Ángel Asturias.

La buena salud intestinal está significativamente relacionada con la salud integral de las personas. De esta dependen funciones vitales como la asimilación de nutrientes, la desintoxicación del organismo, el sistema inmunológico, el desarrollo embriológico, las mucosas respiratorias, la apariencia de la piel, desde luego el peso y hasta el estado de ánimo.

Para cuidar nuestro aparato digestivo, del que el intestino forma parte importante, debemos integrar a nuestra rutina diaria ciertos hábitos y actividades que no implican mayor esfuerzo. Es decir, desde el exterior podemos proteger nuestro interior.

Empezar por el principio, ¿para qué sirve el intestino?

En pocas palabras, el intestino —que llega a medir hasta seis metros de largo— es el encargado de descomponer la comida que proviene del estómago, para luego absorber aquello que hace bien al cuerpo: nutrientes, vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y grasas. Digamos que es una especie de filtro natural.

El intestino alberga millones y millones de bacterias que desempeñan un papel fundamental en el sistema inmune, protegiendo a las personas de agentes patógenos (virus). Dichas bacterias son totalmente diferentes de persona a persona, como las huellas digitales.

¿Cómo tener buena salud intestinal?

Aunque no existe una receta única, sí podemos enlistar ciertos hábitos que te ayudarán a tener una buena salud intestinal y, en consecuencia, ser una persona saludable en términos generales.

1.- Alimentación: primero que nada, fibra. Incluir en tu dieta diaria alimentos ricos en fibra es la clave del cuidado intestinal ya que esta previene el estreñimiento, limpia el intestino y disminuye el riesgo de enfermedades colorrectales. Por fortuna, existe una amplia variedad de frutas y verduras altas en fibra; todas son muy ricas.

Ah, dile adiós a las harinas, el azúcar y la sal… Podríamos considerarlos enemigos de la digestión. Un último consejo: limita tu consumo de carnes rojas, tu cuerpo lo va a agradecer.

2.- Mantente hidratado: dos litros de agua al día, además de hidratarte, ablandan el bolo alimenticio, lo que mejora el tránsito intestinal. Las consecuencias de no tomar suficientes líquidos son: hinchazón, fatiga, estreñimiento y hasta mal humor.

3.- Ejercicio: no necesitas hacer mucho; con 20 minutos de actividad física moderada al día estarás protegiendo todo tu cuerpo, incluido el intestino.

4.- Obedece el llamado de tu cuerpo / Nunca te aguantes: no obrar en cuanto sientes ganas puede ocasionar estreñimiento, dolor al evacuar, fisuras y desgarres, hemorroides y, en el peor de los casos, divertículos.

5.- No al alcohol y al tabaco: ambas sustancias alteran la flora intestinal, con sus respectivas consecuencias.

6.- Consulta regularmente al médico coloproctólogo. Sobre todo si tienes más de 40 años y en tu familia hay antecedentes de enfermedades intestinales (como cáncer). No esperes hasta sentirte mal para ir a consulta. Ya lo dice el conocimiento popular: “más vale prevenir que lamentar”. ¡Te espero!

Queremos compartir un par de recomendaciones más, igual de importantes: aléjate de las dietas milagro; si vas a cambiar tu régimen alimenticio, siempre consulta primero a un nutriólogo. Finalmente, no caigas en la tentación de los lavados intestinales ya que estos sólo deben ser indicados por un médico como preparación a ciertos tratamientos. Recuerda, el aparato digestivo está diseñado para limpiarse por sí mismo.

Tu salud es primero. Con salud, todo se puede.

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