¿Cuándo acudir a consulta con el coloproctólogo?

Ya sea por pena, temor o desconocimiento, lamentablemente las personas acuden a consulta con el coloproctólogo con mucho menos frecuencia de lo que deberían. Postergar esta visita podría traer graves consecuencias para la salud.

Empezaremos explicando que un médico coloproctólogo es aquel especialista en padecimientos relacionados con la región anal y perianal, así como con enfermedades del colon y del recto. En términos generales, las más comunes suelen ser:

– Hemorroides : no son otra cosa más que las venas inflamadas del recto.

– Estreñimiento: evacuaciones poco frecuentes acompañadas por la dificultad de evacuar durante periodos prolongados de tiempo.

– Cáncer colorrectal: es una de las principales causas de muerte asociadas con el cáncer.

– Incontinencia anal: imposibilidad de controlar los intestinos, provocando excretas involuntarias.

– Abscesos: acumulación de pus en el tejido que rodea el recto.

– Fístulas: herida entre el área de la vagina y el recto.

– Prolapso anal: salida del recto; ocurre cuando el recto se debilita.

– Colon irritable: la denominación más exacta es síndrome del intestino irritable.

– Infecciones: caracterizadas por verrugas.

Por tratarse de una zona íntima, es común que las personas —mayormente los hombres— sientan vergüenza de pedir ayuda y acudir con el experto en la materia, situación que puede complicar de gravedad cualquiera de los padecimientos arriba enlistados.

En este sentido, no está por demás hacer énfasis en que la prevención siempre es la mejor medicina; por ello, la sugerencia es visitar al coloproctólogo para chequeos de rutina una vez cada 12 meses a partir de los 50 años. Las consultas tempranas pueden prevenir el desarrollo de enfermedades serias (como el cáncer de colon) así como determinar el mejor tratamiento en caso de ser necesario.

Las señales del cuerpo

Al igual que hacemos con cualquier otra parte del cuerpo (los ojos, las rodillas, los dientes, etcétera), debemos estar pendientes de los cambios que pudieran aparecer en el recto. Para ello, la autoexploración es vital, así como estar atentos a posibles sagrados en las excretas o dolor al evacuar.

Si llegara a ocurrir cualquiera de estos síntomas, lo ideal es acudir a consulta con el coloproctólogo de inmediato. Otras señales de visita inminente son:

Ardor o picazón. El prurito suele asociarse con las hemorroides y con las fisuras anales. Sin duda, son señal de un padecimiento mayor.

Dolor o proctalgia. Es por demás desagradable; la buena noticia es que no es un padecimiento grave que pueda empeorar.

Dificultad para evacuar. Es uno de los padecimientos gastrointestinales más comunes a nivel mundial; se considera que una persona sufre estreñimiento cuando defeca menos de tres veces por semana.

Bultos o protuberancias. Deben analizarse cuanto antes porque puede tratarse de abscesos sin importancia o verrugas de mayor consideración, sobre todo si tienen forma de racimo ya que podrían ser condilomas que se extienden rápidamente.

Otra consideración relevante son los antecedentes familiares; si en tus antecesores hay historial de pólipos de colon o cáncer colorrectal debes prestar especial atención a la zona.

Para terminar, les dejamos este dato para invitarlos a la reflexión: 90% de la población mundial padece algún problema coloproctológico antes de los 60 años. Siendo así, deja a un lado la pena o el miedo y acércate a los profesionales; es por ti, por tu salud a largo plazo.

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